dilluns , juliol 23 2018

El full parroquial – La Santedat

Horaris i intencions de pregàries en les Eucaristies:
Diumenge:
10:00h: per els qui pertoca
12:00h: per els qui pertoca
19:00h: per els qui pertoca
Dilluns: ​per els qui pertoca
Dimarts: ​Julio López Muñoz
Dimecres: ​per els qui pertoca
Dijous: ​per els qui pertoca
Divendres: ​per els qui pertoca
Dissabte: ​per els qui pertoca
Diumenge:
10:00h: per els qui pertoca
12:00h: per els qui pertoca
19:00h: per els qui pertoca

ACTIVITATS PARROQUIALS

Atenció al despatx parroquial: dimarts i divendres, de 18 a 19h.

Confessions: en horari de despatx, o en hores convingudes. Podeu trucar al telèfon del mossèn.

Classes de cant: divendres a les 19h.

Sortida al Temple de la Sagrada Família: dissabte 28, aquelles persones que no van poder anar a la primera sortida, podrem anar a visitar el Temple. Si algú estigués interessat, però no s’hi hagués apuntat, pot demanar d’entrar en llista d’espera, per si queden places lliures.

Unció dels malalts: diumenge, a les misses de 10 i de 12, s’administrarà el sagrament de la unció a aquells qui ho demanin.

Parròquia Sant Cebrià de Barcelona
Arenys 65, 08035 Barcelona
Tlf. 605687156
Email: santcebria65@gmail.com
Web: santcebriabcn.org
​​​ Twitter: @santcebriabcn

DIUEMENGE III DE PASQUA
15 d’Abril de 2018
GAUDETE ET EXSULTATE (2) El Señor Llama
¡Alegraos, estad contentos, porque en el cielo tenéis preparada una gran recompensa! (Mt 5, 12a)

10. Todo esto es importante. Sin embargo, lo que quisiera recordar con esta Exhortación es sobre todo el llamado a la santidad que el Señor hace a cada uno de nosotros, ese llamado que te dirige también a ti: « Sed santos, porque yo soy santo » (Lv 11,45; cf. 1 P 1,16). El Concilio Vaticano II lo destacó con fuerza: « Todos los fieles, cristianos, de cualquier condición y estado, fortalecidos con tantos y tan poderosos medios de salvación, son llamados por el Señor, cada uno por su camino, a la perfección de aquella santidad con la que es perfecto el mismo Padre ».

11. « Cada uno por su camino », dice el Concilio. Entonces, no se trata de desalentarse cuando uno contempla modelos de santidad que le parecen inalcanzables. Hay testimonios que son útiles para estimularnos y motivarnos, pero no para que tratemos de copiarlos, porque eso hasta podría alejarnos del camino único y diferente que el Señor tiene para nosotros. Lo que interesa es que cada creyente discierna su propio camino y saque a la luz lo mejor de sí, aquello tan personal que Dios ha puesto en él (cf. 1 Co 12, 7), y no que se desgaste intentando imitar algo que no ha sido pensado para él. Todos estamos llamados a ser testigos, pero « existen muchas formas existenciales de testimonio ». De hecho, cuando el gran místico san Juan de la Cruz escribía su Cántico Espiritual, prefería evitar reglas fijas para todos y explicaba que sus versos estaban escritos para que cada uno los aproveche « según su modo ». Porque la vida divina se comunica « a unos en una manera y a otros en otra ».

12. Dentro de las formas variadas, quiero destacar que el « genio femenino » también se manifiesta en estilos femeninos de santidad, indispensables para reflejar la santidad de Dios en este mundo. Precisamente, aun en épocas en que las mujeres fueron más relegadas, el Espíritu Santo suscitó santas cuya fascinación provocó nuevos dinamismos espirituales e importantes reformas en la Iglesia. Podemos mencionar a santa Hildegarda de Bingen, santa Brígida, santa Catalina de Siena, santa Teresa de Ávila o santa Teresa de Lisieux. Pero me interesa recordar a tantas mujeres desconocidas u olvidadas quienes, cada una a su modo, han sostenido y transformado familias y comunidades con la potencia de su testimonio.

13. Esto debería entusiasmar y alentar a cada uno para darlo todo, para crecer hacia ese proyecto único e irrepetible que Dios ha querido para él desde toda la eternidad: «Antes de formarte en el vientre, te elegí; antes de que salieras del seno materno, te consagré » (Jr 1,5).

También para ti

14. Para ser santos no es necesario ser obispos, sacerdotes, religiosas o religiosos. Muchas veces tenemos la tentación de pensar que la santidad está reservada solo a quienes tienen la posibilidad de tomar distancia de las ocupaciones ordinarias, para dedicar mucho tiempo a la oración. No es así. Todos estamos llamados a ser santos viviendo con
amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra. ¿Eres consagrada o consagrado? Sé santo viviendo con alegría tu entrega. ¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia. ¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos. ¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús. ¿Tienes autoridad? Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales.

15. Deja que la gracia de tu Bautismo fructifique en un camino de santidad. Deja que todo esté abierto a Dios y para ello opta por él, elige a Dios una y otra vez. No te desalientes, porque tienes la fuerza del Espíritu Santo para que sea posible, y la santidad, en el fondo, es el fruto del Espíritu Santo en tu vida (cf. Ga 5,22-23). Cuando sientas la tentación de enredarte en tu debilidad, levanta los ojos al Crucificado y dile: « Señor, yo soy un pobrecillo, pero tú puedes realizar el milagro de hacerme un poco mejor ». En la Iglesia, santa y compuesta de pecadores, encontrarás todo lo que necesitas para crecer hacia la santidad. El Señor la ha llenado de dones con la Palabra, los sacramentos, los santuarios, la vida de las comunidades, el testimonio de sus santos, y una múltiple belleza que procede del amor del Señor, « como novia que se adorna con sus joyas » (Is 61,10).

16. Esta santidad a la que el Señor te llama irá creciendo con pequeños gestos. Por ejemplo: una señora va al mercado a hacer las compras, encuentra a una vecina y comienza a hablar, y vienen las críticas. Pero esta mujer dice en su interior: « No, no hablaré mal de nadie ». Este es un paso en la santidad. Luego, en casa, su hijo le pide conversar acerca
de sus fantasías, y aunque esté cansada se sienta a su lado y escucha con paciencia y afecto. Esa es otra ofrenda que santifica. Luego vive un momento de angustia, pero recuerda el amor de la Virgen María, toma el rosario y reza con fe. Ese es otro camino de santidad. Luego va por la calle, encuentra a un pobre y se detiene a conversar con él con cariño. Ese es otro paso.

About Jordi Cerdà

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