dimarts , desembre 18 2018

Adviento, tiempo de esperanza

 

 

 

 

 

 

 

Horaris i intencions de pregàries en les Eucaristies:

Diumenge:

10:00h: Marta Navarro i Luisa Ramirez

12:00h: per els qui pertoca

19:00h: per els qui pertoca

Dilluns:         per els qui pertoca

Dimarts:        per els qui pertoca

Dimecres:     Cristina Camps

Dijous:           per els qui pertoca

Divendres:   per els qui pertoca

Dissabte:      per els qui pertoca

 

ACTIVITATS PARROQUIALS

8 de desembre: Solemnitat de la Immaculada: eucaristia  les 19h.

8 de desembre: Cinefòrum: després de la missa, veurem i comentarem la pel·lícula “Gran Torino”.

16 de desembre: Recés d’Advent: el proper diumenge 16, a les 11, Mn. Joan Codina vindrà a donar-nos pistes sobre com viure l’Advent i el Nadal des de les actituds que ens permetin acollir el Crist.

8 de desembre: Penitencial: el dilluns ens reunirem a la Parròquia Verge de Natzaret, per celebrar el perdó i l’eucaristia.

22 de desembre: Concert de Nadal:  a les 19:30h.

24 de desembre: Eucaristia de Nadal a les 19h, amb benedicció dels “nen-jesús” dels pessebres. La col·lecta serà per Càritas.

25 de desembre: Eucaristia de Nadal a les 12h. Col·lecta per Càritas.

Donatius a la parròquia: IBAN ES96 2100 1017 7602 0001 4826. És important que indiqueu el concepte “Donatiu”.

Adviento, tiempo de esperanza

Destilad, cielos, desde lo alto, y que las nubes lluevan al justo; que se abra la tierra y brote el Salvador. (Is 45, 8)

 

El Adviento

El Adviento es un tiempo de preparación a la solemnidad de la Navidad. En ella recordamos la primera venida del Hijo de Dios al mundo, en Belén, y a la vez, por este gozoso recuerdo, renovamos nuestra fe en su segunda y definitiva venida que tendrá lugar al fin de los tiempos. Por estas dos razones el Adviento es también un tiempo de expectación piadosa y alegre.

Las cuatro semanas del Adviento son un tiempo propicio para renovar nuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Salvador, que vino en la humildad de nuestra carne, que está presente y viene a nosotros de múltiples maneras, y vendrá de nuevo con gran poder como “Señor de la historia y Juez universal”.

La esperanza es una cualidad propia del ser humano. Durante nuestra peregrinación por este mundo, vivimos llenos de esperanzas, pero los bienes materiales que podemos conseguir son siempre perecederos, y no pueden satisfacer el ansia de inmortalidad y felicidad que habitan en nuestro corazón.

El amor de Dios, manifestado en su plan de salvación, ha dilatado el horizonte de la esperanza humana, y la comunión de vida con el Dios “vivo y verdadero” (1Tes 1,9) se ha convertido en la meta final de aquellos que creen en Él y lo buscan de todo corazón.

Esperar en Dios es tener fe en Aquél que merece todo crédito, porque Él es “el que es” (cf. Ex 3,14). El único Señor, el Dios clemente y misericordioso (cf. Dt 7,9). Él es fiel, y todas las promesas que hizo a nuestros padres las ha cumplido con el envío de su único Hijo para que el mundo se salve por Él (cf. Jn 3, 16-17).

Al creer en Jesucristo, el cristiano espera en todo aquello que sirve a su fin último, por eso la esperanza cristiana es “la mejor esperanza”. Ella da sentido a la vida del creyente y le hace esperar la gloria eterna del cielo junto a Dios.

La Iglesia, en este tiempo de Adviento, nos invita a la oración y a la conversión personal para que, llenos de alegría, podamos celebrar el nacimiento de Jesús, nuestro Salvador. También nos recuerda que hemos de permanecer vigilantes aguardando su última venida en la que “aparecerá revestido de poder y de gloria”.

La Corona de Adviento

Su origen lo encontramos en los pueblos germanos del norte de Europa. En ellos existía la tradición de hacer coronas de ramas verdes con velas encendidas para rogarle al “dios sol” que regresara con su luz y calor durante el invierno.

En el siglo XVI se comenzó a usar en Alemania con un sentido cristiano. La corona con su forma circular simboliza la unidad y eternidad de Dios, sin principio ni fin; las ramas verdes significan la esperanza y la vida; la cinta enrollada el amor de Dios que nos envuelve; las cuatro velas representan los cuatro domingos del Adviento y se van encendiendo para contemplar las grandes etapas de la historia de la salvación que rodean el misterio salvífico del nacimiento de Jesucristo, luz del mundo que vence las tinieblas del pecado y de la muerte.

La corona de Adviento nos prepara a la solemnidad de la Navidad y es símbolo de esperanza, porque el Hijo de Dios se ha hecho hombre por nosotros y por nuestra salvación.

 

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