dijous , maig 23 2019

DIUMENGE I de Nadal 30 de DESEMBRE de 2018

 

 

 

 

 

 

 

 

Horaris i intencions de pregàries en les Eucaristies:

Diumenge:

10:00h: Pedro Aranda

12:00h: per els qui pertoca

19:00h: per els qui pertoca

Dilluns:            per els qui pertoca

Dimarts:          per els qui pertoca

Dimecres:      per els qui pertoca

Dijous:              per els qui pertoca

Divendres:    per els qui pertoca

Dissabte:        per els qui pertoca

 

ACTIVITATS PARROQUIALS

Dia 1 de Gener: Eucaristia d’inici d’any a les 19h, amb benedicció solemne.

Dia 5 de Gener: cavalcada de reis, que sortirà del Centre Cívic. Aquest any, donat el difícil accés a l’església, no podrem fer adoració amb ses majestats a l’església. La farem a la Plaça d’Herta Frankl.

Dia 6 de Gener: misses a l’horari habitual de diumenge.

Dinars a ca’l rector: el dimecres dia 9 reprenem els dinars al menjador de la parròquia. Donat l’èxit de l’event, només les persones que confirmin assistència podran participar de l’activitat. Podeu confirmar assistència al grup de Whatsapp, directament al rector o a la Sra. Juana Roldán o Casi Delgado.

Catequesi d’adults: dijous 17, a les 18h, hi haurà una sessió de catequesi d’adults, per mantenir-nos actualitzats en la nostra fe.

Donatius a la parròquia: IBAN ES96 2100 1017 7602 0001 4826. És important que indiqueu el concepte “Donatiu”.

Parròquia Sant Cebrià de Barcelona

Arenys 65, 08035 Barcelona

Tlf. 605687156

Email: santcebria65@gmail.com

Web: santcebriabcn.org

 

DIUMENGE I de Nadal

30 de DESEMBRE de 2018

Mensaje del Papa en la Jornada Mundial de la Paz 2019

«Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad».  (Lc 2,14)

  1. “Paz a esta casa”

Jesús, al enviar a sus discípulos en misión, les dijo: «Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros».

Dar la paz está en el centro de la misión de los discípulos de Cristo. Y este ofrecimiento está dirigido a todos los hombres y mujeres que esperan la paz en medio de las tragedias y la violencia de la historia humana. La “casa” mencionada por Jesús es cada familia, cada comunidad, cada país, cada continente, con sus características propias y con su historia; es sobre todo cada persona, sin distinción ni discriminación. También es nuestra “casa común”: el planeta en el que Dios nos ha colocado para vivir y al que estamos llamados a cuidar con interés. Por tanto, este es también mi deseo al comienzo del nuevo año: “Paz a esta casa”.

  1. Caridad y virtudes humanas para una política al servicio de los derechos humanos y de la paz

El Papa Benedicto XVI recordaba que «todo cristiano está llamado a esta caridad, según su vocación y sus posibilidades de incidir en la pólis. […] El compromiso por el bien común, cuando está inspirado por la caridad, tiene una valencia superior al compromiso meramente secular y político. […] La acción del hombre sobre la tierra, cuando está inspirada y sustentada por la caridad, contribuye a la edificación de esa ciudad de Dios universal hacia la cual avanza la historia de la familia humana».[4] Es un programa con el que pueden estar de acuerdo todos los políticos, de cualquier procedencia cultural o religiosa que deseen trabajar juntos por el bien de la familia humana, practicando aquellas virtudes humanas que son la base de una buena acción política: la justicia, la equidad, el respeto mutuo, la sinceridad, la honestidad, la fidelidad.

A este respecto, merece la pena recordar las “bienaventuranzas del político”, propuestas por el cardenal vietnamita Vãn Thuận, fallecido en el año 2002, y que fue un fiel testigo del Evangelio:

  • Bienaventurado el político que tiene una alta consideración y una profunda conciencia de su papel.
  • Bienaventurado el político cuya persona refleja credibilidad.
  • Bienaventurado el político que trabaja por el bien común y no por su propio interés.
  • Bienaventurado el político que permanece fielmente coherente.
  • Bienaventurado el político que realiza la unidad.
  • Bienaventurado el político que está comprometido en llevar a cabo un cambio radical.
  • Bienaventurado el político que sabe escuchar.
  • Bienaventurado el político que no tiene miedo.

Cada renovación de las funciones electivas, cada cita electoral, cada etapa de la vida pública es una oportunidad para volver a la fuente y a los puntos de referencia que inspiran la justicia y el derecho. Estamos convencidos de que la buena política está al servicio de la paz; respeta y promueve los derechos humanos fundamentales, que son igualmente deberes recíprocos, de modo que se cree entre las generaciones presentes y futuras un vínculo de confianza y gratitud.

  1. Un gran proyecto de paz

Celebramos en estos días los setenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que fue adoptada después del segundo conflicto mundial. Recordamos a este respecto la observación del Papa Juan XXIII: «Cuando en un hombre surge la conciencia de los propios derechos, es necesario que aflore también la de las propias obligaciones; de forma que aquel que posee determinados derechos tiene asimismo, como expresión de su dignidad, la obligación de exigirlos, mientras los demás tienen el deber de reconocerlos y respetarlos».

La paz, en efecto, es fruto de un gran proyecto político que se funda en la responsabilidad recíproca y la interdependencia de los seres humanos, pero es también un desafío que exige ser acogido día tras día. La paz es una conversión del corazón y del alma, y es fácil reconocer tres dimensiones inseparables de esta paz interior y comunitaria:

  • la paz con nosotros mismos, rechazando la intransigencia, la ira, la impaciencia y ―como aconsejaba san Francisco de Sales― teniendo “un poco de dulzura consigo mismo”, para ofrecer “un poco de dulzura a los demás”;
  • la paz con el otro: el familiar, el amigo, el extranjero, el pobre, el que sufre…; atreviéndose al encuentro y escuchando el mensaje que lleva consigo;
  • la paz con la creación, redescubriendo la grandeza del don de Dios y la parte de responsabilidad que corresponde a cada uno de nosotros, como habitantes del mundo, ciudadanos y artífices del futuro.

La política de la paz ―que conoce bien y se hace cargo de las fragilidades humanas― puede recurrir siempre al espíritu del Magníficat que María, Madre de Cristo salvador y Reina de la paz, canta en nombre de todos los hombres: «Su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; […] acordándose de la misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».

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