dilluns , abril 22 2019

Perdón. No juzguéis y no seréis juzgados… (Mt 7, 1) DIUMENGE IV de QUARESMA

 

 

 

 

 

 

 

Horaris i intencions de pregàries en les Eucaristies:

Diumenge:

10:00h: per els qui pertoca

12:00h: per els qui pertoca

19:00h: per els qui pertoca

Dilluns:         per els qui pertoca

Dimarts:        Victoria García de Mendoza

Dimecres:     Cristina Camps

Dijous:           per els qui pertoca

Divendres:   per els qui pertoca

Dissabte:      per els qui pertoca

 

ACTIVITATS PARROQUIALS

Sopar arxiprestal de catequistes: dilluns 1 d’Abril, a les 20h, es reunirà el conjunt de catequistes de l’arxiprestat per formar-se i coordinar aquells aspectes de catequesi que puguin ser conjunts. Preguem per tots ells.

Punt d’acollida laboral: punt d’assessorament per derivar a les persones al servei més adient de l’itinerari laboral de Càritas, ajudant a millorar les possibilitats de trobar feina. Dijous de 10 a 11:30h.

Sortida a Manresa: com que s’han apuntat molt poques persones, en comptes de sortida a Manresa, proposem fer un recés a la parròquia. A les 10 del matí començarem, i acabarem fent un dinar de germanor.

Penitencial: dimarts 9, a les 7, hi haurà una celebració arxiprestal de la penitència, a la nostra parròquia. Tots els qui vulgueu podreu venir i triar el vostre confessor.

Donatius a la parròquia: IBAN ES96 2100 1017 7602 0001 4826. És important que indiqueu el concepte “Donatiu”.

 

DIUMENGE IV de QUARESMA

31 de Març de 2019

Perdón

No juzguéis y no seréis juzgados…

(Mt 7, 1)

Los resentimientos nos impiden vivir plenamente sin saber que un simple acto del corazón puede cambiar nuestras vidas y las de quienes nos rodean

En los momentos que la amistad o la convivencia se rompen por cualquier causa, lo más común es la aparición de sentimientos negativos: la envidia, el rencor, el odio y el deseo de venganza, llevándonos a perder la tranquilidad y la paz interior. Al perder la paz y la serenidad, los que están a nuestro alrededor sufren las consecuencias de nuestro mal humor y la falta de comprensión. Al pasar por alto los detalles pequeños que nos incomodan, no se disminuye la alegría en el trato cotidiano en la familia, la escuela o la oficina.

Sin embargo, no nos conviene dejar que estos aspectos nos invadan, sino por el contrario, perdonar a quienes nos han ofendido, como un acto voluntario de disculpar interiormente las faltas que han cometido otros.

En ocasiones, estos sentimientos son provocados por acciones o actitudes de los demás, pero en muchas otras, nos sentimos heridos sin una razón concreta, por una pequeñez que ha lastimado nuestro amor propio.

La imaginación o el egoísmo pueden convertirse en causa de nuestros resentimientos:

– Cuando nos damos el lujo de interpretar la mirada o la sonrisa de los demás, naturalmente de manera negativa;

– Por una respuesta que recibimos con un tono de voz, a nuestro juicio indiferente o molesto;

– No recibir el favor que otros nos prestan, en la medida y con la calidad que nosotros habíamos supuesto;

– En el momento que a una persona que consideramos de “una categoría menor”, recibe un favor o una encomienda para lo cual nos considerábamos más aptos y consideramos injusta la acción.

Es evidente que al ser susceptibles, creamos un problema en nuestro interior, y tal vez enjuiciamos a quienes no tenían la intención de lastimarnos. Para saber perdonar necesitamos:

– Evitar “interpretar” las actitudes.

– No hacer juicios sin antes de preguntarnos el “por qué” nos sentimos agredidos (así encontraremos la causa: imaginación, susceptibilidad, egoísmo).

Si el malentendido surgió en nuestro interior solamente, no hay porque seguir lastimándonos: no hay nada que perdonar. Lamentamos bastante cuando descubrimos que no había motivo de disgusto… entonces somos nosotros los que debemos pedir perdón.

 

Si efectivamente hubo una causa real o no tenemos claro qué ocurrió:

– Tener disposición para aclarar o arreglar la situación.

– Pensar la manera de llegar a una solución y facilitarla.

– Buscar el momento más adecuado para hablarlo con calma y tranquilidad, sobre todo de nuestra parte.

– Escuchar con paciencia, buscando comprender los motivos que hubo.

– Exponer nuestras razones y llegar a un acuerdo.

El Perdón enriquece al corazón porque le da mayor capacidad de amar; si perdonamos con prontitud y sinceramente, estamos en posibilidad de comprender los errores de los demás, actuando generosamente en ayudar a que los corrijan.

Es necesario recordar que los sentimientos negativos de resentimiento, rencor, odio o venganza pueden ser mutuos debido a un malentendido, y es frecuente encontrar familias en donde se forma un verdadero torbellino de odios. Nosotros no perdonamos porque los otros no perdonan. Es necesario romper ese círculo vicioso comprendiendo que “Amor saca amor”. Una actitud valiente de perdón y humildad obtendrá lo que la venganza y el odio nunca pueden, y es lograr restablecer la armonía.
Una sociedad, una familia o un individuo lleno de resentimientos impiden el desarrollo hacia una esfera más alta. Perdonar es más sencillo de lo que parece, todo está en buscar la forma de mantener una convivencia sana, de la importancia que le damos a los demás como personas y de no dejarnos llevar por los sentimientos negativos.

About Jordi Cerdà

Veure també

“La creación aguarda la manifestación de los hijos de Dios”

        Horaris i intencions de pregàries en les Eucaristies: Diumenge: 10:00h: per …

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies